Interiorismo residencial
Puerto · Vivienda
La zona de día se plantea como una secuencia abierta entre salón, comedor y cocina, con transiciones que orientan los usos sin cortar las vistas. En los dormitorios y baños, el almacenaje integrado y la continuidad de materiales ayudan a ordenar las rutinas privadas.
Mantener continuidad y señalar transiciones
El pavimento claro enlaza salón, comedor y cocina y facilita leerlos como una zona común. Los listones de madera y los perfiles oscuros marcan cambios de uso sin interrumpir las vistas ni el paso.
Usar la isla como apoyo diario y punto de encuentro
La isla prolonga la superficie de preparación y añade un lugar para comidas informales. Combinar frentes oscuros con muebles altos claros equilibra el conjunto, mientras los detalles de madera relacionan la cocina con el comedor.
Ordenar el dormitorio alrededor de sus rutinas
El cabecero integra la cama y el tocador en una misma composición, manteniendo próxima la preparación personal al descanso. El vestidor y el baño en suite completan la secuencia privada; los tonos piedra y los acentos oscuros aportan contraste sin recargarla.
Adaptar cada dormitorio a su uso
Un escritorio junto a la ventana aprovecha luz natural y deja la zona central disponible; en otra habitación, armarios y estanterías concentran el guardado cerca de la cama. Así cada estancia responde a sus actividades sin multiplicar muebles dispersos.
Combinar continuidad y contraste en los baños
Los revestimientos pétreos enlazan las zonas de ducha, y los muebles de madera aportan almacenaje y calidez junto al lavabo. La grifería negra define los puntos de uso; el verde salvia introduce un acento localizado en una de las estancias.
