Interiorismo residencial
Cruce de Arinaga · Vivienda
La planta abierta conecta salón, comedor y cocina, mientras el lavadero queda delimitado para atender las tareas domésticas sin perder luz ni relación visual. En la zona privada, el almacenaje se integra cerca de sus usos para mantener recorridos despejados y una atmósfera serena.
Aprovechar el espacio bajo la escalera
Situar el estar junto al núcleo de escalera utiliza una zona de la planta abierta y mantiene despejado el recorrido hacia el jardín. El mobiliario bajo conserva la relación visual con comedor y cocina.
Coordinar cocina, comedor y lavadero
La cocina en L concentra preparación y almacenaje junto al comedor, facilitando el servicio dentro de la zona común. El cerramiento acristalado distingue el lavadero y deja pasar luz, de modo que las tareas de servicio quedan ordenadas sin romper la continuidad.
Ordenar el dormitorio y la preparación personal
El acento botánico se concentra en la pared de la cama para dar identidad a la zona de descanso. Junto a ella, el vestidor reúne prendas y calzado en módulos abiertos, cajones y baldas para mantener el uso diario accesible.
Equilibrar claridad y calidez en el baño
La mampara transparente separa la ducha sin cerrar visualmente el baño. El mueble de madera aporta apoyo y almacenaje; las formas curvas y los tonos claros suavizan una composición de líneas sencillas.
Mantener funcional el espacio de lavado
Agrupar lavadora, fregadero y encimera facilita alternar las tareas en un área compacta. Los armarios altos aprovechan la pared y las cestas organizan el guardado; la puerta acristalada comparte luz con la vivienda y el pavimento distingue esta zona de servicio.
